Yo he preguntado a varias personas, ¿qué es lo qué más recuerdan del mes de julio?, y ellos me han hablado de sus vacaciones. Yo pregunté a uno de mis maestros de Teología, ¿cuál ha sido el Julio mas memorable de tu vida?. Y él me habló de algunas vacaciones peculiares que tuvo. A continuación describo lo que él me contó con respecto a sus maravillosas vacaciones: Hace 10 años, tomé unas vacaciones muy especiales llamadas ejercicios ignacianos en el instituto de Espiritualidad Jesuita de Warnerville, en Pennsylvania. Algunas personas pensaron que es un poco loco gastar un tiempo precioso de vacaciones con un grupo de Jesuitas. Lo que quizá no sepan es que San Ignacio de Loyola, el fundador de los Jesuitas, era un genio de las vacaciones. Se celebra su fiesta el 31 de Julio en nuestra Iglesia Episcopal y en la Iglesia Católica.
Tomamos vacaciones por diversas razones. Queremos escapar del estrés de la vida y encontrar paz y calma, o queremos visitar a la familia y renovar relaciones que hemos descuidado, o queremos nuevas experiencias que enriquezcan nuestras vidas. San Ignacio nos enseña cómo hacer todas esas cosas en sus famosos ejercicios espirituales. Estos ejercicios espirituales surgieron cuando San Ignacio se fue a un pueblecito llamado Manresa, a 15 kilometros de Monserrat a orar y hacer penitencia, alli estuvo un año. Cerca de Manresa había una Cueva y en ella se encerraba a dedicarse a la oración y a la meditación. Allí se le ocurrió la idea de los ejercicios espirituales, que todos los jesuitas hacen como parte de su formación, Esos ejercicios de San Ignacio han hecho mucho bien a la humanidad.
En estos ejercicios se aprende a descansar de veras. Para San Ignacio, esto significaba solamente una cosa: “ver a Dios en todas las cosas.” Día a día, a través de los ejercicios San Ignacio nos enseña a escuchar la voz de Dios en todas nuestras experiencias. Para hacerlo, debemos relajarnos y estar atento a nuestros sentidos. Mis primeros días de retiro los pasé aprendiendo a ver, a escuchar, a oler, a tocar y a gustar. A través de los ejercicios, pronto empecé a experimentar el mundo de una manera distinta a cómo lo había hecho anteriormente. Empecé a oír cosas que a menudo había pasado por alto. Empecé a ver cosas que en su tiempo me habían sido invisibles. Empecé a estar consciente del sentido del tacto, y del sentido que hay en las experiencias ordinarias. Incluso mi sentido del olfato me empezó a llevar a lugares donde nunca había estado.
Empecé a ver, oír, sentir, oler, tocar, y gustar a Dios en todo lo que hacia y sentía. Me acerqué mucho a Dios y hoy dia, 10 años más tarde, esa cercanía permanece conmigo. Si yo fuera agente de viajes, les recomendaria a todos que planifiquen su próxima vacación como retiro Ignaciano.
Después de leer lo que mi amigo dijo, puede ser interesante para reflexionar en familia sobre estos ejercicios Ignacianos y talvés pueda ayudar para planificar sus próximas vacaciones que servirán de Descanso familiar. Espero que hayan pasado una Felices vacaciones en este mes de Julio para que estén fortalecidos para este otro año escolar que empieza.
Padre Naty+




