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LA BONDAD NUNCA SE OLVIDA Y SIEMPRE REGRESA

LA BONDAD NUNCA SE OLVIDA Y SIEMPRE REGRESA

by Fr. Naty Menjivar on March 04, 2026

A continuación les cuento una pequeña historia sobre una mujer empresaria que visita la zapatería de un anciano, para que reflexionemos sobre la bondad que siempre regresa. Una mujer elegante entró a una pequeña zapatería y se acercó al dueño, un señor mayor de edad que tenía como ochenta y cinco años y atendía la zapatería solo. Ella le preguntó: ¿Me recuerda, Señor? El anciano la observó confundido. “Lo siento, Señora; pero no la reconozco.” Ella sonrió con nostalgia y le dijo: “Hace treinta años yo era una niña de la calle, tenía los pies descalzos y sangrando. Usted me vio pasar frente a su tienda y me llamó. Me regaló un par de zapatos nuevos y me dijo algo que nunca olvidaré: ‘Algún día estos pies caminarán hacia un futuro mejor’.”

El anciano comenzó a recordar todo con lágrimas en sus ojos. La mujer continuó: “Esos zapatos me dieron dignidad para ir a la escuela. Los maestros dejaron de rechazarme y los otros estudiantes de burlarse de mí. Estudié, me gradué, abrí mi propia empresa de zapatos y hoy soy dueña de una cadena de zapaterías.” Miró alrededor de la tienda humilde y añadió: “Pero veo que usted sigue aquí solo en este pequeño local. ¿Por qué?” El anciano, con mucha tristeza, explicó que había ayudado a tantas personas durante su vida que nunca pensó en hacer crecer su negocio. Su esposa había muerto y sus hijos vivían lejos sin visitarlo. Entonces la mujer tomó su mano y le dijo: “Usted cambió mi vida con un simple acto de bondad y ahora es mi turno. Quiero que sea el gerente de calidad de todas mis zapaterías. Su sabiduría y su generosidad enseñarán a mis empleados el verdadero valor del servicio.” El anciano lloró de emoción.

¿Cómo alcanzar realmente nuestra realización como seres humanos? Para entender esto hay que tomarlo desde el contexto de la Felicidad Cristiana, porque no se puede comprender plenamente si no se es cristiano y si no se tiene convicción de fe. Pienso que el ser humano que no tenga fe nunca será verdaderamente feliz, porque siempre estará buscando recibir; pero la Felicidad Cristiana consiste en lo contrario: en dar, en ser bondadoso, así como este anciano de la historia que dio un par de zapatos a una niña mendiga. Muchos piensan que para ser felices deben buscar que les den, que les hagan, que les traigan y que les sirvan.

Pero la Felicidad Cristiana se resume en ese versículo de oro del libro de los Hechos de los Apóstoles, capítulo 20:35: “En todo os he enseñado que, trabajando así, se debe ayudar a los débiles”, y recordar las palabras de Jesús: “Mayor felicidad hay en dar que en recibir.” En este versículo encontramos la clave para realizarnos y ser felices. No debemos guiarnos por los criterios del mundo, que piensa que feliz es el que tiene, el que recibe o el que es servido. La Palabra de Dios nos enseña que feliz es aquel que tiene las manos abiertas para dar. Y todo aquel que da, o se da a sí mismo, será recompensado, como este anciano. Bendiciones.

Padre Naty+

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