Voy a compartir una historia de una familia pobre que estaba pasando necesidad. Se acercaba una gran sequía en ese pueblo, y la familia tenía un burro viejo que ya estaba cansado de trabajar. Para enfrentar la crisis, el esposo le dijo a la esposa que iría a la ciudad a vender el burro, y con lo que obtuvieran comprarían maíz, frijoles y lo necesario para sobrevivir. Ella dudaba, pues el burro estaba muy viejo, pero él respondió que peor sería no intentarlo. Aun así, se fue enojado a venderlo. En el camino, nadie quiso comprar el burro, y un hombre incluso le dijo que no eran casa de caridad. Triste y con la cabeza agachada, continuó su camino hasta encontrarse con un sabio que le dijo: “No agaches la cabeza”.
El hombre respondió: “Cuando falta el pan, también falta el corazón de la gente”. El sabio le dijo que tal vez buscaba en el lugar equivocado y le propuso cambiar el burro por semillas. El hombre dudó, preguntando con qué comería, pero el sabio le dijo: “Siembra con fe y Dios se encarga del resto”. Finalmente, aceptó, entregó el burro y recibió las semillas. Al llegar a casa, su esposa se sorprendió al ver semillas en plena sequía, pero él le dijo: “Cuando no queda nada, solo nos queda confiar”. A pesar del temor, comenzaron a sembrar, confiando en que Dios respondería.
Al día siguiente, las semillas habían brotado y la tierra árida se llenó de vegetales, suficientes para alimentar a toda la familia. Dieron gracias a Dios por haberlos librado de la hambruna, y la mujer dijo: “Dios escuchó”. El esposo respondió: “Cuando la fe se siembra, Dios se encarga de la cosecha”. Hoy invito a la comunidad hispana a sembrar la palabra de Dios y la fe en nuestro vecindario por medio de la evangelización de nuestra Iglesia de St. Dunstan’s. Amén.
Padre Naty+




